La ética del psicoanálisis

La ética del psicoanálisis y la ética tradicional

Lacan hace una diferencia fundamental entre la ética a la que apunta el psicoanálisis y la ética tradicional, que es a la que apunta la ciencia, que según Lacan está a favor del “bien común”, del servicio de los bienes, y que conlleva la degradación del deseo.

Lacan hace referencia a la moral de Aristóteles que se funda en un orden ideal, a la “moral del amo, realizada para las virtudes del amo y vinculada con el orden de los poderes. El orden de los poderes para nada debe despreciarse -no son estos comentarios anarquistas- simplemente hay que saber su límite en el campo que se ofrece a nuestra investigación” (Jacques Lacan).

Esta ética tradicional proclama lo siguiente: “Continúen trabajando. Que el trabajo no se detenga. Lo que quiere decir: Que quede bien claro que en caso alguno es una ocasión para manifestar el más mínimo deseo. La moral del poder, del servicio de los bienes, es: En cuanto a los deseos, pueden esperar sentados. Que esperen” (Lacan).

Entonces, según Lacan, tenemos por un lado, la ética del psicoanálisis, guiada por la pregunta ¿Has actuado conforme al deseo que te habita?, considerando que el síntoma enmascara un deseo insatisfecho o inexpresado, que sólo se siente culpable quien cedió en su deseo y que el deseo es lo que nos pone en movimiento. Y por otro lado tenemos a la ética científica, la ética que se guía por los bienes, dejando de lado el deseo, y por lo tanto, provocando la culpa.

Lacan lo dice así con respecto a las ciencias humanas: “Los programas que se diseñan como debiendo ser los de las ciencias humanas no tienen a mi parecer otra función más que la de ser una rama, sin duda ventajosa aunque accesoria, del servicio de los bienes, en otros términos, de los poderes más o menos inestables. Esto entraña, en todos los casos, un desconocimiento no menos sistemático de todos los fenómenos de violencia que muestran que la vía del advenimiento de los bienes en el mundo no anda sobre ruedas”.

El bien común y la ciencia 

Recuerdo que hace tiempo se había viralizado un tweet en donde se descalificaba al psicoanálisis en nombre de que no tenía una “evidencia científica”, es decir, no era generalizable su eficacia. ¿La eficacia según qué? El bien común. Ese bien común que exige olvidar el deseo y que “está muy lejos de ponernos a abrigo, no sólo de la culpa, sino de toda suerte de catástrofes interiores. En particular, esto no nos pone ciertamente al abrigo de la neurosis y sus consecuencias”.

En la práctica es necesario preguntar ¿bien para quién?. Sabemos que la psicología considerada científica ha estado a favor del “bien común” de la sociedad y de la moral de la religión, siguiendo los mandatos religiosos y las leyes gubernamentales. Siendo así, la homosexualidad, hasta hace poco tiempo era considerada una enfermedad.

Una de las críticas que suelen mencionar los psicoanalistas es en referencia al conocido Manual de psiquiatría (DSM) que sirve como una gran orientación pero también con cada nueva edición se suman más trastorno, nuevos desvíos de «lo común”, en donde la gran industria farmacéutica tiene una respuesta para cualquier malestar, para todo lo que no encaje con la sociedad.

Desde que nació el psicoanálisis, hace poco más de 120 años, viene siendo apedreada por quienes solo se rigen por la ética del bien común, que muchas veces excluye singularidades.

Es interesante leer los posts que atacan al psicoanalisis ya que en las respuestas suelen surgir casi siempre pacientes explicando lo bien que los hizo la terapia psicoanalitica pero la respuesta inmediata suele ser: “que a vos te haya servido, no quiere decir que le sirva a todos”. Este intento de generalizar todo y la ilusión de que sea posible la generalización, este abandono de la ética del deseo, suele hacerles creer que es sólo una causalidad el hecho de que el psicoanálisis le sirva a tantas personas.

Por último, en relación al bien común y a las estadísticas, cuando le preguntan a Lacan sobre “el hombre medio”, responde: “Rechacemos a este hombre medio que, él es solamente una ficción estadística, existen los individuos y eso es todo. Cuando escucho hablar del hombre de la calle, de los sondeos, de los fenómenos de masa o de cosas parecidas, pienso en todos los pacientes que he visto pasar sobre el diván de mi consultorio en cuarenta años de escucha. No hay uno solo que sea parecido a otro, ninguno con la misma fobia, la misma angustia, la misma manera de relatar, el mismo miedo de no entender. El hombre medio, ¿quién es? ¿Yo, usted, nosotros, mi conserje, el presidente de la república?”.

Pueden encontrar más sobre la ética del psicoanálisis en el Seminario VII de Jacques Lacan.

Ψ Ya podés escuchar el primer capítulo del podcast «Psicoanálisis de la vida cotidiana» sobre el autoestima, disponible en Spotify y Youtube:
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